Entrenar está bien. Compartirlo con gente que suma, todavía mejor.
Aquí cada uno llega con su ritmo, sus objetivos y sus ganas. El resto lo hacemos juntos.
Hazte socio de Búhos del Alba y empieza a formar parte de todo lo que está por venir.
Corremos, compartimos kilómetros y disfrutamos del camino.
Aquí hay sitio para todos los ritmos.
Todo empezó por culpa de una maratón.
Una conversación sobre running y una de esas ideas que parecen estupendas hasta que haces clic en “inscribirse”: correr el Maratón de Barcelona.
Todavía no lo sabíamos, pero acabábamos de poner en marcha algo bastante más grande que preparar 42 kilómetros.
La idea era preparar juntos el Maratón de Barcelona. Nada más.
Pero llegaron los planes de entrenamiento, las primeras quedadas, las tiradas largas, alguna carrera y muchas conversaciones mientras sumábamos kilómetros.
Y entre una cosa y otra empezó a aparecer una pregunta: ¿y si montamos algo nuestro?
Había un pequeño problema: encontrar tiempo para entrenar.
La solución fue sencilla… aunque no especialmente cómoda: poner el despertador a las 5:00 de la mañana.
Era la hora en la que podíamos coincidir, entrenar y volver antes de que empezara el día. Con el tiempo, aquellas madrugadas dejaron de ser solo un horario. Sin saberlo, estaban dando nombre a lo que vendría después.
Cada vez éramos más y aquello empezaba a parecerse a algo más que un grupo para salir a correr.
Tocaba encontrar un nombre, una camiseta y, casi sin darnos cuenta, una identidad.
Así empezó a tomar forma Búhos del Alba.
Todo empezó casi como una broma. Un grupo, una camiseta y muchas ideas hasta encontrar un nombre y una identidad que realmente nos representara. Así, poco a poco, nació Búhos del Alba.
Antes de ser Búhos del Alba, fuimos simplemente un grupo de amigos compartiendo kilómetros y madrugones.
Todo empezó casi como una broma, con Unfollowing the Plan, pero poco a poco apareció la idea de crear algo propio. Empezamos a buscar un nombre, a probar diseños y a darle forma a una identidad que realmente nos representara.
Hubo muchas versiones, muchos búhos y unas cuantas camisetas por el camino. Algunas ideas funcionaron. Otras —como aquella camiseta rosa— estuvieron muy cerca.
Hasta que todo empezó a encajar: el nombre, el búho, los colores y una equipación que ya sentíamos nuestra.
Así nació Búhos del Alba. No como una marca ni como un proyecto perfectamente planeado, sino como suelen nacer las mejores historias: entre amigos, deporte y muchas ganas de hacer algo juntos.
Búhos del Alba no nació para ser un club más. Nació de algo mucho más sencillo: compartir kilómetros, madrugones y ganas de disfrutar del deporte juntos.
Con el tiempo llegaron más personas, más disciplinas y nuevos retos. Pero hay algo que sigue exactamente igual: aquí nadie tiene que demostrar nada para formar parte.
Corremos. Pedaleamos. Entrenamos. Nos picamos. Nos reímos. Y, sobre todo, lo hacemos juntos.